cómo funciona
Cada día hay un puzzle. Siempre uno, siempre aquí.
No hay enunciado, y eso no es un descuido: es el juego. La pantalla parece no tener nada, y lo que hay que descubrir es que la página reacciona a cosas que nadie espera que una web note — el tema del sistema, girar el teléfono, quedarte sin conexión, insistir, borrar lo que acabas de escribir.
Cuando lo encuentras, la página cambia. No te felicita ni te regaña: cambia. Y esa reacción te acerca a una palabra, que es la respuesta del día.
Se juega en el móvil. Funciona en un ordenador, pero está pensado para un teléfono, que es donde hay más cosas que una página puede notar.
Las pistas
Hay tres por puzzle y se piden, no salen solas. Van de insinuar a decirlo casi entero. Pedirlas no está mal visto: lo que cuesta es el tiempo.
La semana
Debajo de cada puzzle hay un tablero con los siete días. Se rellena con las respuestas que vas acertando y te dice cuáles te faltan. Está ahí para que veas la semana entera, no solo el día.
No hay racha. Si un martes no juegas, no se rompe nada.
Lo que guarda
Tus respuestas viven en tu navegador y no salen de ahí. Lo que sí se manda al servidor es cuánto tarda la gente y dónde se atasca, sin nombre y sin cuenta. Está contado en privacidad.